Poesía©

No ta g a

En las lágrimas de alguien

anidan todos los pájaros

que no verán mi balcón.

Y la araña en la esquina

de una habitación hastiada

poco a poco tejerá

los días que aún nos quedan,

fuel futuro de nostalgia.

No escasean los niveles

profundos y ya maltrechos

de batallas rutinarias,

y es por eso que detesto

no saber cómo dotarme

a mí, a mi otro yo,

de nuevos abrazos torpes,

de olor a asfalto mojado,

de dominós y marfiles,

de primeros escenarios.

Espera

Aburrido veo de lejos,

con un cuarto de luna cálida,

un globo que se eleva torpe.

Hola, hoyo de helio alto

que exhalas hondo y miras

a quien te mira aburrido,

esperando una respuesta

de una amante de otra vida,

te agradezco esa pregunta

que ignorante tú me haces

sobre cual es esa distancia

mínima tras la que esperar

para volver a empezar todo:

lo que sin querer ya ha sido

y lo que queriendo aún será.

Tiaviva

Cuando

pienso en ti

y sólo siento euforia,

de golpe añoro sudores de botellas,

volver a llevar joyas,

y que te rías en

mayúsculas.

Que huelas a pasado,

como el primer aire cálido de mayo.

Recordar que lo eres todo

porque aún no te

has concretado

en nada,

y por eso poder.

Escojo el caballo más bonito,

semiunicornio, y decido no mirar

más que al frente,

que ya es

detrás.

La grandísima

ventaja del ahora

serviría de moneda de cambio

al más caro

carrusel.

Coronas

Sigo aturdido y flexionado,

seducido por un girasol borroso

y el murmullo de lluvia fría.

Ahora vivo instantes sin contexto

y pierdo el pudor a carraspear

porque me siento solo, estático.

Y si no fuera por mis dedos

raquíticos y destemplados

que rastrean páramos lejanos,

juraría que floto en un cuenco

estigio y de aroma exótico.

Quizás, ahora lo veo, sí que hay

un contexto. Una red de hiedras

y lianas que gotean savia dulce

al ser mordidas. Pasaría mi lengua

por esos tallos del tiempo

ficticio y de aroma erótico,

las veces que fuera necesario

con tal de entender, ni que fuera

por una sola vez, por qué no puede

ser siempre primavera.

Normal

Un estrepitoso dolor muscular

apacigua el rebomborio del exterior:

La calma, que nos riñe por habernos

creído que algo podía llegar a ser

normal.

Normal como qué?

Normal como cuando?

Si, lleno de propósito, te disponías

a saltar de hora en hora;

ahora añoras cada minuto sin valorar,

cada segundo azul oscuro

de tu privilegiada y aria rutina.

Dar por sentado poder levantarse,

sillas con ruedas, sillas blancas

y sillas negras.

101

Quieto en una esquina y más vivo que nunca,

sabe a chocolate y duele a frescura, se está bien abierto.

Abierto al arte ajeno, a la poesía de incubadora.

Urticaria con crosta y qué sonrisa

con ella me he tomado mi tiempo y me he quedado quieto.

Por este cuento teledirigido campan a sus anchas arenas movedizas, de grano fino. Cógelas si tienes huevos,

pues hay salitre en la memoria,

y a veces no bastará con regarla

para que se acuerde de estar mojada.

Nunca sabré estar en mi tiempo,

por las yemas queman las palabras

escritas y por mis ojos vuelan los mundos invisibles. Y todo me lo como yo, en ayer o mañana pero nunca en hoy.

Peanuts

Era una familia, sí, una

de muchas posibles,

encajaba y era un completo,

un enjambre de personalidades

fantásticas y diferentes entre sí.

Era una familia, sí, una

la que ocupaba aquellos días

esa habitación de hotel

que es la vida, todo.

Fugaz cáscara y capullo de complejidad

por donde levitan historias,

carne de coco en bucle.

Fue una familia, sí, una

entre desconocidos,

pegamento y aliento,

osadía a toca teja, la que me regaló

muchos amaneceres y muchas puestas.

Si por gotas fuera

Si por gotas fuera...

El no saber hacer,

deslumbrado por un

rectángulo de luz,

deviene el entero.

Ya no recuerdo qué

se hace cuando no

se hace nada,

cuando se engulle

aburrimiento.

He matado musarañas

sólo con mirarlas,

de tanto hacerlo, y

la culpa me atormenta.

Sí, siempre hay culpa.

Medio

Hace poco pensé que quería ser famoso.

Que ya no me pongo por delante

un velo vacío y una sonrisa falsa,

una amabilidad cruel hacia los principios.

Soy más y quiero más,

verme en torres de piedra doradas

por el ritmo del halago, acosado por

la lente infinita de una cámara.

Adulación y admiración van por el décimo asalto y yo estoy saciado de palomitas,

pero engullo por poder.

Dinero, mayoría de edad, te doy por sentado.

Mi uretra riega la porcelana de vuestras horas.

Me hago centro de la vanidad (vanalidad) y demuestro así por qué no sólo me baño en la mediocridad

sino que me ahogo en ella,

C<|

Vengo perdiendo llaves, las dejo en repisas

escondidas, olvidadas y peso menos.

Me olvido. Me libero de puertas, vehículos,

ventanas y candados. Cuánto pesan las llaves

de los candados, esas son las que me encanta perder, casi a propósito.

Liviano y estéril mi llavero tiene hambre,

hambre hueca y punzante, suelta pedos

de enfermo terminal y se deshace.

Le pido, por favor, que deje su música estridente a otros llaveros, que si no quiere

estar conmigo yo le regalo a un hermano, una amiga, que lo cargará de llaves y peluches,

pero que conmigo eso se acabó. Mis llaves

tienen que caberme en el bolsillo trasero

y no deben sonar cuando yo me acerque.

Sonar

Luces que cerca brillan

en una noche sin final

de desencuentros altos

y bajos. Dónde estáis?

No estoy en tu aquí, eso si,

pero floto en una oscuridad

que arropa mi aire en el espacio

sin oxigeno, alzo la barbilla

y miro todo por encima del codo.

Errores

Sabías que te habías equivocado,

coqueteabas con el error desnudo

y te parecía bien, corrías sin pisar.

Porque debe ser eso, no?

Me lo he creído, aquello que me han dicho,

me lo he creído

y se me imponen tormentos agudos,

tragos de saliva agria y silbante,

ahogos ácidos en ciénagas de recuerdos.

Suenan sirenas y velocidades muertas

transportan un algo de lo que fuimos

y de lo que pudimos ser.

Altar y micrófono

Oportunidades inciertas llevadme a buen puerto,

que yo a ciegas os tomaré, no sin temor.

Renuncia cruel y sacrificio hostil el que me parte el alma, la que me rompe el pecho.

Qué raíces se oyen entre las lluvias?

Llueve y solea y nubla y euforia.

Sin quererlo el cambio ya es y nos abraza,

nos rebolca y nos impulsa en este mar picado que es el tiempo.

Flotamos en él, hundidos a tres metros, arqueando la espalda, libres,

y soltamos burbujas de mercurio que juegan a ser ilusiones, alegrías del ahora.

Mientras riamos no nos faltará el aire.

Resaca, simple y llana

Jaqueca tremenda,

migraña puntiaguda

hedor de mierda

y plomo raído.

Salud te sientes

lejana y no te has ido,

deseo cuanto tengo

y sin embargo

no tengo lo que quiero

o lo que deseo,

sería fácil y vulgar.

No me interesa.

Sin título

When you try your best and you don t succeed,

cuando todo tiembla y sientes miedo ajeno

miedo podrido de imposición, terror de contrariedad, cambio de planes, camino de zarzas incierto

y por tu persona quema la taquicardia del insomnio, noches de luces y sombras.

Temo encontrarme con ella,

tanto tiempo teniendo una mano que agarrar,

que cuando la vea no sabré qué decirle,

cómo mirarla, ni siquiera cómo hablar del tiempo. Del tiempo.

Octubre

Libra, ideal ciego, yo te quiero

para mi en nosotros

y sólo encuentro libre

o libro, abierto, pero por el final,

veinte por acabar y doscientas leídas,

que pesan y huelen a quemado.

Arrastrado por su peso en este colchón

mullido, mi lado sigue fresco y yo

sudo, pegado, enredado entre unas piernas

que estrangulan para hacer sentir sofoco.

Mano abierta que aún te agarras a la mitad que me corresponde, arrástrame y llévame contigo al frío lugar donde quiero estar.

irresponsable

un respiro de ahogo

una bocanada de agua

déjame acabar con esto

no por ti ni por mi

por nuestras ideas

por lo que sabemos que tiene que ser

que la responsabilidad no pinte la angustia

ni curve las vértebras hasta la mueca

inhala y exhala, porque al final

tu tienes sólo eso

A. Manchado.

Hoy no vuelve

y no hay porqué.

En hoy no hay

ni es, germen

de mañana,

la razón de mi,

y la tuya

cae muy lenta

sin saber que

en nada y poco

dejará de ser.

-.-

Sería un buen momento

para uno de esos dilemas vitales,

Una disyuntiva certera

Paliada por punzadas de vitalidad.

Dolorosa por su innegable asertividad,

Un regalo de la vida para probarse a sí misma,

Para reafirmarse cuando ya te olvidabas de ella.

Sin estos muñones sin ramas

Nos estaríamos perdiendo un sentido,

Simno el sentido, de todo junto.

Y ahora quiero una. Una prueba irrefutable

De que yo sigo siendo y sigo feliz de serlo.

Quiero la agitación y la sombra del error,

Sentir el potencial de la precipitación,

El hormigueo del acierto,

Los posibles futuros que nunca se darán

Pero que amo con fuerza y aprieto

Contra mi pecho y mi pulmón.

De todos ellos me basta uno,

Y en uno yo lo querré absolutamente todo.

Ya no escribo.

Ya no escribo. No hay tiempo.

Sin poder empujas el reto,

tu compromiso se deshace

en culpa picante y pesa,

cae.

Qué hacía antes que no hago

ahora? Es el cansancio,

de vivir, sin ser malo, siendo

sólo pereza. Un estado

pleno,

tumbado en un diván, hundido,

latiendo, latiendo. El tiempo

que no hay se para y se torna

aire de dentro, y aire de fuera.

Fluye en ti, en tus muelas húmedas.

Cuidado al levantarte, no verás nada,

ni dónde han ido quién, ni cómo

ni cuando, pero sabrás

que ciento volando dan más que un mañana.

{>|<}

Que hay en el alma del deseo?

Observa los centros rebosando ansiedad,

Dame impaciencia derivada de ganas y de hambre

que haré de ella sangre,

inflamable y con olor químico.

Te escapas tanto de mis manos, deseo,

que temo que tales todo mi bosque

tan sólo para ver un atardecer.

O que lo tales incluso para verlo.

No sé cuál, sinceramente, sería peor.

Lo que si sé, es que si lo haces,

quiero que cuides de mi, de mi cordura,

y de mi persona. Quiero que seques las

lágrimas antes de que caigan y que me

brilles la sonrisa antes de reír.

Hagas lo que hagas, compañero egoísta,

manzana de esquizofrenia,

quiéreme, por favor, que yo

ya lo hago sin quererlo.

IX

Calma que te irrita los ojos,

Paz que lleva resto,

Un punto de break que separa

Un instante del tiempo.

Sin ti cómodo, por ahora,

Añoro un abrazo

¿Dónde estarás?

Lánzame una obviedad

Que me distinga de todos

Un recorte que me engañe,

Porque quiero tus pecas

Y tus almendras.

Pero tu no llegas.

Me pides lucha

Y me exiges óxido de fe.

Por eso dudo mucho,

¿Existirás?

NA

Ahora (o ahorra) que me he quedado solo

veo contra las paredes de un caleidoscopio

cambiantes e ilusas

falsas

que nunca fue esto lo que quería

que siempre busqué para abrirme

y dejar entrar,

pero tardío tu, como de costumbre,

ahora vulnerable te jodes y callas,

y escribes, solamente.

Si dijera que no

Hay preguntas con una sola respuesta.

Metidas y enredadas en un instante,

una hora, una o un mañana,

ahogadas por un contexto

con todo el agobio que eso supone;

tienen una única salida. Porque

no se concibe un escenario,

de teatro o no, en donde se diga

un si y no un no. Desataría tal tormenta

que los cimientos mismos del tiempo,

rellenos de cristal roto, sucumbirían

y arrastrarían consigo todo lo que uno es,

quizás, ojalá, solamente por ese instante que enreda,

pero seguramente, joder, por y para siempre.

Defecar oscuro

No me fío de los baños

Que huelen fuertemente a ambientador.

El lápiz se me pega en los dedos

Y repudio algún pelo enredado.

Deber y cama,

Reposo y responsable.

Sin ver muy bien cómo

esta corriente huele

a verano mojado y a risas.

Trae suavidad a mis gestos

Que esquivan coches por calles

de un solo carril.

La insistencia de alguno

No basta para romperme el espacio.

Ya no huele bien ni mal,

Ahora sólo llena de verde el gris.

Raíces y lagos naturales,

Pertenezco al todo que es

estar sin hacer nada.

Tormenta de verano

Las mismas ancianas recostadas

riendo a carcajadas

De lo cotidiano,

De la octava historia.

Y una se alza

En cuerpo y voz

Para recordar relámpagos,

Lluvia cálida,

Que te sorprende mientras pedaleas

Y te empapas.

Lo compartido por el espacio

Y el tiempo late entre nosotros

aunque seamos diferentes:

Una plaga en el planeta,

Estornudo del tiempo,

Escupitajo de la historia.

Visceral

Las vísceras de las vísperas

Toman un suspiro en un nido de águilas

Y me llevan al sueño intranquilo

de quien va a conocerla por primera vez.

Y dan paso a las playas de noche,

Al aislamiento abierto con un hilo de música.

Se mueven tus labios silenciosos, incapaces

De alcanzar el tono deseado, que sí humedece tu mente.

Esa habitación oscura y vacía, también lúcida y concurrida, incorpórea.

Óleo sin límites de pericia, píntame en tu lienzo con tu mano talentosa

Todo cuanto mi arpa pueda darte. Que yo nunca te enseñé,

Y sin darte nada a conciencia me haces consciente.

Me entretienes y me tienes por toda tu extensión

De dudas y admiración.

La curiosidad rompe unas líneas vírgenes e inocentes

Que mis ojos siembran en el aire,

Entre yo y el mundo,

Y éste ve lo que ellos ven.

Acaríciame, cuerda enmarañada,

Las palmas curtidas de barras y sudor,

Y sepárame del verde y el mar. Crepita

en tu madera cuando yo te balancee

mientras lo haga, consciente de que el ahora ya está.